Alberto Ortega con la mirada puesta en su reaparición…(Fotos)

  • Con 32 años de alternativa, el experimentado torero de Apizaco, se alista para un mano a mano con “El Zapata” en Tlaxcala

JG/ Tauropasión

Fotos: Sergio Espinoza-TP.com

Domingo 09 de abril de 2017.- A sus 51 años de edad y 32 de alternativa, el diestro del barrio de Fátima en Apizaco, el llamado “León de la Escondida”, Alberto Ortega, vive minuto a minuto de manera intensa su preparación para después de cinco años de no vestir de luces, hacerlo en una plaza que le han dejado huellas imborrables como lo es la Jorge Aguilar “El Ranchero” en la Ciudad de Tlaxcala.

Instalado en la comodidad de una finca “La Escondida” propiedad de su familia, el matador Alberto Ortega Blancas, quien el próximo 12 de mayo cumple 32 años de haberse doctorado, recuerda ese momento con emoción, en la ciudad de Puebla, de manos de Curro Rivera, teniendo como testigo a Pedro Moya “Niño de la Capesa” con toros de Tequisquiapan.

Cinco años después nos platica el 25 de febrero de 1990, confirmaba en la Plaza de toros México, de padrino César Pastor y Enrique Garza como testigo, siendo un astado de la ganadería de Manolo Martínez, de nombre “Garboso”, el de su confirmación.

Recuerda ese mes de octubre de 1992, como si fuera ayer, cuando en la Corrida de las Américas, festejo simultaneo, transmito en cadena mundial, desde Tlaxcala, La Plaza México, Colombia, ecuador y Madrid España, se llevó una cornada en el coso que casi le cuesta la vida.

A casi 25 años de ese hecho, Ortega cierra esa página y se concentra, entrenando en forma dedicada, como si fuera un novillero a punto del debut, con ese nerviosismo, pero con la actitud en lo más alto, para reaparecer en los ruedos vestido de luces, el próximo sábado 15 de abril, en una semana más, en la llamada Corrida de la Gloria en Tlaxcala, en un mano a mano con Uriel Moreno “El Zapata, para lidiar astados de Atlanga y Vicencio.

Al lado de su hijo Jose Alberto de tan solo 16 años de edad, becerrista y quien sueña con superar lo hecho por su padre, se levanta todos los días temprano, correo, ensaya su torero, acude a tientas donde es invitado por los ganaderos, todo para ponerse a tope como dicen en el argot, es decir, estar listo y más que eso, para que a partir de las 20:00 horas del siguiente sábado, escuche parches y metales y surjan los duendes de la tauromaquia, que lo llevaron a ser un ídolo en Puebla, con una carrera intachable y ganarse el título de León de la Escondida.

Con la ilusión a tope para esta reaparición, Ortega nos confiesa que el miedo también es parte de lo que le invade en los días previos, pues aunque se ha preparado a conciencia, sabe que las condiciones son totalmente diferentes, cuando vistió primera vez de luces y al tomar la alternativa, pero espera que los todos embistan y que su tauromaquia le permita salir avante, por lo que para esta reaparición, vestirá un terno que, a él en particular, le ha sido de buena suerte, en color azul cielo y oro.

El miedo es algo normal confianza Alberto Ortega, pero que al partir plaza este 15 de abril por la noche, quedará atrás y estará enfrentando a tres astados, de dos ganaderías que tiene prestigio y que son cuna del toro bravo tlaxcalteca.

Por último, dijo qué tras la reaparición, espera en poder torear en lo que resta del año, dos o tres tardes más, quizás no muchas, dice, como cuando iniciaba su carrera, pero que serán festejos que disfrutará al máximo.

Entre los pasajes de esta finca, una capilla con la imagen de la Virgen de la Concepción y la plaza de tienta en “La Escondida”, Alberto Ortega invita a la afición a que se dé cita en este reencuentro con el toro bravo y al lado de “El Zapata”, en la que buscan ofrecer una noche llena de torería, arte, que invadan la emblemática plaza Jorge Aguilar “El Ranchero”.