Pepe Moral corta oreja y Caballero es herido en feria del toro

Redacción / Tauropasión

Foto: Emilio Méndez (SM)

Sábado 08 de julio de 2017.- En La cuarta de la feria del Toro de Pamplona en un cartel pleno de justicia para toreros que se lo habían ganado en el ruedo: Eugenio de Mora, Pepe Moral y Gonzalo Caballero hicieron el paseíllo, donde Moral corta la única oreja del festejo y Gonzalo Caballero resultó herido.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Pamplona. Cuarta de la feria del Toro. Corrida de toros. Lleno. Seis toros de José Escolar, bien presentados y muy en el tipo. Correoso y sin entrega el complicado primero; de ásperas complicaciones, pero buen fondo el segundo; con poder y humillación el enrazado tercero; con entrega, raza y cierta calidad el cuarto; obediente y con entrega el exigente pero agradecido quinto; orientado, medidor, peligroso y manso el defensivo sexto. Eugenio de Mora (blanco y oro): silencio, ovación y palmas. Pepe Moral (tabaco y oro): silencio y oreja. Gonzalo Caballero (blanco y plata): palmas y herido.

Peligroso segundo encierro de José Escolar…(Video)

Redacción / Tauropasión

Foto: Emilio Méndez (SM)

Sábado 08 de julio de 2017.- Un toro de la ganadería de José Escolar se detuvo en seco en el primer paso de cebra de la Cuesta de Santo Domingo, a pocos metros de la salida, y decidió que ahí acababa su carrera. Lo tuvo claro. Dio media vuelta y enfiló el camino a los corrales, esta vez en el de los cabestros escobas, que salieron de su escondite asombrados y asustados ante un visitante tan inesperado. No fue fácil convencer al animal de que siguiera la estela de sus hermanos; desorientado y perdido, decidió finalmente pegarse a sus nuevos amigos y dejarse llevar hacia la plaza.

Para entonces, ya habían transcurrido más dos minutos desde el comienzo de la carrera. De hecho, cuando el grueso de la manada gozaba ya de la tranquilidad de los corrales, el sexto aún trataba de subir con evidente desgana los primeros tramos del trayecto entre el desconcierto, el desconocimiento y el susto evidente de la mayoría de los corredores quienes, entre tantos nervios y con la tensión a flor de piel, no tuvieron tiempo de contar el número de toros que pasan delante de sus ojos.

Cuatro minutos y tres segundos marcaba el cronómetro cuando el toro rezagado llegó al ruedo; allí fue recibido con todos los honores, con un pasillo de cientos de corredores, que lo esperaban con los brazos abiertos para poder respirar finalmente con la tranquilidad del deber cumplido y los toros en los corrales.

El primer parte médico hablaba solo de dos heridos por asta de toro— protagonizada, primero, por cinco toros cárdenos, lanzados a toda velocidad por un recorrido plagado de mozos, como suele suceder en fin de semana.

Esos cinco toros tomaron la cabeza de carrera desde que se abrió la puerta de los corrales y barrieron de corredores la parte central de la calzada y las aceras. Así se sucedieron atropellos y caídas hasta la llegada a la plaza del Ayuntamiento, donde un mozo fue arrollado, arrastrado y pisoteado espectacularmente por la manada.

Mientras el toro rezagado dudaba sobre el camino a tomar y buscaba sin suerte a sus hermanos perdidos, la calle Estafeta, convertida en una bulla de Semana Santa sevillana, se tornaba en un escenario de toros en tropel, preciosa carreras, costalazos varios y la evidente constatación de que los toros corren más que los mozos por muy jóvenes y preparados que estos lleguen a Pamplona.

Notaron los animales el esfuerzo y redujeron su marcha en el tramo de Telefónica (“¿alguien sabe a dónde nos llevan?”), hasta alcanzar el túnel de entrada a la plaza, y los toros respiraron al entrar en lo que pensaban que era la dehesa de sus amores.

Al final, corrió adelante —llegó a la conclusión de que no le quedaba más remedio—, aguantó el tipo con la mirada baja, permitió el lucimiento de humanos con variedad de atuendos y llegó a la plaza en olor de multitud. Y esa sí que fue una auténtica sorpresa para este toro perdido y felizmente hallado.

https://youtu.be/TOybgT52NGI