Destacan Cayetano Delgado y De Santiago en Monterrey

Redacción / Tauropasion

Foto: Archivo SM

Viernes 27 de octubre de 2017.- En la cuarta novillada a la Monumental “Lorenzo Garza” de Monterrey destacaron los novilleros Cayetano Delgado y Ricardo de Santiago quienes dieron una vuelta al ruedo por coleta. Por su parte Manuel Gutiérrez fue ovacionado, mientras que Jorge Didier, Andrés Suárez del Real, y Pedro García “Calerito” recibieron palmas.

Ficha del festejo:

Monumental “Lorenzo Garza” de Monterrey. Cuarta novillada. Novillos de La Playa, bien presentados pero deslucidos en líneas generales. Jorge Didier, palmas tras aviso; Andrés Suárez del Real, palmas tras aviso; Manuel Gutiérrez, ovación; Cayetano Delgado, vuelta tras aviso; Juan Pedro García “Calerito”, palmas; Ricardo de Santiago, vuelta tras dos avisos. Entrada: Un cuarto de plaza. Destacó en banderillas, saludando tras parear al tercero, Gustavo Campos.

Foto nota: El recuerdo de “El Pana”

Redacción / Tauropasion

Fotos: Gabriel Márquez

Viernes 27 de octubre de 2017.-  Ante la cercania del Día de Muertos, en Apizaco se llevo a cabo un concurso de ofrendas, donde llamo la atención la dedicada a el Brujo de Apizaco,  Rodolfo Rodríguez “El Pana”, donde su recuero sigue más vivo que nunca.

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El campo en la plaza…(opinión)

Tauropasión / José Antonio Luna Alarcón

Viernes 27 de octubre de 2017.- Cada quien tiene su fiesta de toros, ¡claro!, diseñada a su gusto y a la medida de sus propias convicciones. La mía es muy romántica y por tanto, incluye al toro-toro, es decir, al bovino que ha cumplido cuatro años, que salta al ruedo con una cornamenta bien armada e intacta, que tiene buena estampa y que da la impresión de fiereza, también, incluye al casi extinto héroe contemporáneo que se atreve a pararle tacos a ese toro, también encierra a las ganaderías que se han afanado más por la bravura que por la nobleza y a los buenos subalternos que se la juegan con los merengues de verdad. Soy de los que piensan que en Tlaxcala está lo mejor de la cabaña brava nacional. En esa tierra están mis amigos ganaderos, soy devoto de sus divisas y venero la historia de sus vacadas.

De los potreros de esas ganaderías son mis recuerdos más lejanos, aquel día de la niñez, cuando de las manos de mi padre y de mi abuelo descubrí el embrujo que es el toro en el campo. Ya lo he contado, fue una mañana muy temprano, recuerdo que estábamos tras la alambrada y la niebla no dejaba ver los toros, pero se presentían allí, muy cerca. De pronto, se corrió la fría cortina y apareció un toro negro, imponente, con los pitones astifinos apuntando al cielo, nos miró despreciativo, dio la vuelta y se marchó al paso, señorial, luego, con un trotecito, junto con sus hermanos se fueron a otra parte del potrero y la nube baja cerró el escenario. La visión mágica duró tan sólo unos instantes, pero en mi corazón se quedó grabada para siempre.

Por recuerdos como éste y muchos otros más, soy de la estirpe de seres humanos que aman entrañablemente el toreo. Por ese cariño, me uno a actividades como la que se dio en Apizaco, ciudad del estado de Tlaxcala, en la plaza de toros monumental Rodolfo Rodríguez El Pana, el gobierno municipal organizó El Campo en la Plaza. Este fue un evento con fines pedagógicos y de fomento a la tauromaquia.

Empezamos a las ocho de la noche. Metidos en un burladero de contrabarrera, hicimos la crónica en vivo y además, dimos la explicación de lo que acontecía en el ruedo.

La noche fue fría, pero transparente. En los medios del ruedo pusieron un círculo de pacas de paja para proteger a los que trabajaban con la hoguera para calentar los hierros. Los alumnos de la Escuela Taurina Municipal de Apizaco fueron los encargados de barbear los becerros, aunque, en realidad, lo acabaron haciendo los vaqueros y caporales de De Haro, ganadería que puso los animales y los elementos.

La estampa, una vez atrapado el pequeño vacuno, era muy bonita, porque dos vaqueros, uno montado en un caballo alazán y el otro en un tordillo, con pial y lazo a las manos, inmovilizaban a cabeza de silla al becerro, mientras las llamas crecían y se achicaban en los medios. El ganadero Antonio de Haro cumpliendo con el rito ancestral, ponía el hierro de la casa y permitía otros que se acercaron que herraran los números, entre ellos, al matador Sergio Flores.

Si herrar es el acto de marcar al ganado como propiedad y que se acostumbra hacerlo como una fiesta, con un evento como éste que además, fue gratuito, las personas que no tiene un amigo ganadero que los invite, pueden ver la faena, tal como acontece en el campo.

Luego del herradero, apagaron el fuego. En una camioneta se llevaron la paja y la base de acero sobre la que estuvo la fogata y, entonces, tentaron dos vaquillas. Una la lidió el novillero Gerardo Sánchez, que fue discípulo de El Pana y la otra, la toreó el novillero Sebastián Soriano. Este es un jovencito de baja estatura y moreno como pena honda, muy buen torero, de mucho arte y muy fino. Las vaquillas salieron buenas, mejor la segunda que además de enrazada, tuvo muy buen estilo.

Me gusta hablar de toros y este era un buen momento de hacerlo en público, aunque al que esto escribe no le dieron ningún crédito, se acomide de muy buen grado. Los que la amamos, debemos defender la fiesta. Después de las vaquitas, las cosas se pusieron serias y a la arena saltó un novillo berrendo en cárdeno muy claro, que parecía casi ensabanado. Tenía peso y se apreciaba que había rebasado los tres años. La bola del morrillo lo hacía lucir imponente, era un poco gacho y apretado de cuerna. Los espectadores lo recibieron con una gran ovación, es que hay corridas de toros en las que no sale un ejemplar con ese volumen. Fue muy bueno, enrazado y de buen estilo, metía la cabeza con mucha clase. El novillero José Mari Macías fue el encargado de lidiarlo a muerte.

El programa incluía la lidia de un toro, que fue recibido con aplausos. Era un ejemplar cárdeno con trapío. No lo vimos, porque, en este país siempre que de toriles aparece un verdadero toro, nadie sabe qué hacer. Después de que Antonio Romero le dio las buenas noches con el capote, la peonería no pudo con él y lo lidiaron del asco. En cuanto salieron los caballos, se les escapó del burladero de arrancar y por ello, lo picaron en la querencia. ¡Fatal!, le pegaron mucho. Luego, en banderillas, el peón de brega, en lugar de darle capa alargando el recorrido, muy cauteloso, lo recortaba debajo de las rodillas. Total, que apocó las embestidas. Sin embargo, el toro era bueno y cuando Antonio Romero le pudo, le pegó una tanda de naturales notables.

Es una lástima, pero la torería mexicana, tan acostumbrada a lidiar erales engordados, se aterroriza en cuanto ven un toro con edad. Es muy cierta la expresión que dice, “la mexicana es una fiesta de aficionados, la española, de profesionales”. Pero, más allá de lo bien o lo mal lidiado, el evento fue un éxito y se cumplieron los objetivos. La gente que nunca lo había visto, conoció las faenas de campo.

Así es está esto de la tauromaquia. Unos luchamos y nos afanamos por mantener viva esta tradición y hacemos lo que está a nuestro alcance por ganar adeptos a la causa, mientras otros, con su mezquindad y su corta visión se encargan de echar abajo lo que se ha construido, al caso, los matadores que el domingo pasado lidiaron las infamantes sardinas de Xajay en la plaza Vicente Segura de Pachuca. Fermín Rivera, Diego Silveti y Andrés Roca Rey, pusieron la tauromaquia a la altura de una pantomima. ¡Siempre hay gente solidaria, de esa que mira la burra reparar y todavía le avienta el sombrero!.

Villanueva y Ponce de León realizan actividad campera

Luis Miguel Martínez (Colaboración especial)

Foto:LMM

Viernes 27 de octubre de 2017.- La cabaña brava tlaxcalteca que dirige Antonio De Haro, abrió sus puertas para la preparación de los matadores Miguel Villanueva y Raúl Ponce de León, quienes están anunciados este sábado 28 de octubre, en el primer festejo de la feria taurina de la ciudad de Tlaxcala. El sol pintó de dorado del albero de tientas donde se desarrollaron las lidias respectivas que protagonizaron cada matador. Cuatro vacas sirvieron para una cátedra de inspiración y solera que se fue escribiendo en cada lance y muletazo. Hembras que empujaron en la cabalgadura que montó Eduardo Vázquez y que mostraron la bravura que corre por los potreros de De Haro. Cada matador, fue hilvanando faenas fuera de las escuelas modernas del toreo y de las poses tradicionales que nos llegan del viejo continente. Ese escuela romántica del toreo a la mexicana tomó vida y se volvió a sentir en la cabaña brava tlaxcalteca de  Don Antonio De Haro. Una casa ganadera que esta tarde lidió tres vacas con alta nota de tienta. Transmitiendo esa emoción que existe cuando un ejemplar bravo no permite errores y exige del torero valor, técnica e inspiración para crear arte.

Miguel Villanueva, con ese toreo romántico, como deteniendo el tiempo, sin las prisas que acompañan a la vorágine del mundo moderno. Villanueva Zamora se recreó en repetidas ocasiones tanto en la capa como con la muleta. Arrancando en más de una ocasión el tradicional olé!  Desde el palco de invitados.

Por su parte, el matador Raúl Ponce de León no se quedó atrás. Es evidente que disfruta lo que hace en la cara de las bravas. Las vacas que le correspondieron, exigieron el carnet y el matador estuvo a la altura. Siempre la mente clara y la muleta firme. Un torero fiel a esa clase que le acompañó toda la vida. Por un momento, pasó por la mente aquella confirmación en la plaza de toros México con ejemplares de Manuel De Haro. Un 24 de enero de 1971 cuando alternó con Raúl Contreras “Finito” y Mario Sevilla, confirmando de la mano de  César Girón.

En las labores de ayuda destacó la presencia de Ángel Fernando, José de Alejandría, Moctezuma Romero, “Jiovanni” Hernández  quienes estuvieron solventes y mostrando avances cuando se les daban “las tres”.

Entre los invitados se apreció a los ganaderos Sabino Yano, su hermana Paz y Santiago de Tenexac, Ignacio Ramírez de Arellano (padre del matador Jerónimo), Ricardo Ramírez Villalpando entre más personalidades.

Posterior a las faenas de tienta, Antonio De Haro ofreció una comida donde la charla transcurrió entre las sensaciones que se viven de cara al festival de mañana sábado en la plaza Jorge Aguilar “El Ranchero”. El cartel lo rematan Jorge Ávila, Mario del Olmo y el poblano José Rubén Arroyo para lidiar ejemplares de Vicencio.