Redacción / Tauropasion
Fotos: Mónica Jiménez Sequeiros
Martes 12 de diciembre de 2017.- Triunfal resultó la Corrida Guadalupana, a beneficio de los damnificados por los pasados sismos que azotaron nuestro país, que se celebró en la Plaza México. El tlaxcalteca Sergio Flores se convirtió en el máximo triunfador del festejo al realizar recia y entregada faena al toro de Villar del Aguila, que a la postre recibiría los honores del arrastre lento. Joselito Adame cortó dos orejeas aunque una de ellas severamente protestada. José Tomas y Manzanares también pasearon un apéndice.
El coso más grande del mundo rozó el lleno en tarde fría pero sin viento. Aunque se cortaron seis orejas, varios de esos premios fueron protestados por los aficionados.
Los diestros Sergio Flores y José María Manzanares unificaron criterios y la total aprobación popular. El tlaxcalteca cortó dos orejas, en tanto que el alicantino, una.
Al término del paseíllo se tributó un minuto de silencio en memoria de las personas que perdieron la vida en los sismos. Una vez concluido, a una sola voz, la plaza entera entonó el Himno Nacional Mexicano, en un momento que enchinó la piel de todos los presentes.
Abrió plaza el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, con un burel de La Joya que pronto se quedó sin fuerza y acortó sus embestidas. No anduvo acertado con el rejón de muerte –que no hoja de peral pues fue proscrita hace mucho tiempo- y tuvo que echar pie a tierra para pasaportar a su enemigo y escuchar división de opiniones.
Este festejo tuvo la particularidad que no se respetó el orden de antigüedad en la alternativa de los toreros, por lo que fue el aguascalentense Joselito Adame el primer torero de a pie en actuar. El aguascalentense salió a por todas. Estaba obligado a triunfar después de haberse ido inédito en sus anteriores dos actuaciones. El juez, ni tardo ni perezoso, le entregó las dos orejas que le fueron protestadas pues los aficionados consideraron que el segundo apéndice estuvo de más.
El torero de Galapagar, José Tomás, cortó una oreja protestada después de un pinchazo y media estocada. Al diestro Octavio García ‘El Payo’ le correspondió un burel de Fernando de la Mora –nada que ver con el tenor- que fue protestado por su escaso trapío y el juez decidió devolverlo a los corrales. Fue sustituido por un astado de Jaral de Peñas de nombre ‘Peregrino’, marcado con el número 147 y 522 kilogramos. El burel acometía con la cara arriba y salía suelto de las suertes. El torero queretano cumplió.
A Julián López ‘El Juli’ le correspondió un toro de Montecristo, que de salida hizo concebir grandes esperanzas. El burel, de bonito tranco, desmontó al picador. El madrileño realizó un espectacular quite por chicuelinas. Acto seguido solicitó un segundo puyazo, tras lo cual el tlaxcalteca Sergio Flores demostró sus intenciones y aprovechó su turno en quites para torear por tafalleras que remató con media verónica.
José María Manzanares pegó los muletazos más artísticos de la función. Le correspondió un burel entrepelado de Xajay que embestía con suavidad. Cerró plaza Luis David Adame con un burel de Villa Carmela al que toreó con variedad de capa.
Al final del festejo Joselito Adame y Sergio Flores, quien se consolidó como uno de los toreros importantes del escalafón mexicano, salieron a hombros.











