- Bajo la conducción de Don Emilio Rodríguez Arroyo, esta dehesa trasciende en el ámbito ganadero y turístico
JG / Tauropasión
Fotos: Sergio Espinoza
La Hacienda de San José de Atlanga, ubicada en el municipio de Atlangatepec, en el taurino estado de Tlaxcala, fue el lugar en donde los señores Rodríguez fundaron, por el año de 1880, una ganadería de reses criollas, que cruzaron con un semental procedente de Don Eduardo Miura. Con éste, de pelo castaño, igual al de los toros atlangueños, quisieron conservar la pinta predominante en la ganadería, además de la corpulencia y bravura.
Don Emilio Rodríguez Arroyo, actual propietario, nos cuenta entre pasillos de esta casa ganadera, que durante la Revolución fue asaltada varias veces la hacienda, y la vacada sufrió tanto que estuvo a punto de desaparecer, pero que gracias al trabajo de su abuelo y se su padre Don Emilio Rodríguez Medina, la ganadería y hacienda sobrevivieron
Y es que Don David Rodríguez “El Cuixtle” abuelo del actual propietario Emilio Rodríguez Arroyo, adquirió unas veinte vacas criollas para cruzarlas con un toro de Zotoluca. Este refuerzo y otras cruzas con sementales de Zacatepec y San Mateo, sirvió para refrescar la sangre, pero no enteramente la casta, que diera nombre a la ganadería.
Los colores de la divisa de esta excelente vacada son Azul Marino y Rojo, su antigüedad data del año de 1880 y es la ganadería de Atlanga, una de las más antiguas de México.
Don Emilio, señala que la primera vez que se lidiaron reses de Atlanga en la “Plaza Grande”, la primitiva Plaza México, fue el 28 de enero de 1906, en una corrida de lujo porque se trató de un mano a mano de dos matadores de renombre: Antonio Fuentes y Antonio Montes.
Después de la lucha revolucionaria., que diezmó considerablemente los potreros de Atlanga, a la vacada se incorporaron reses criollas de la ganadería de Atlamaxac, así como varios sementales de casta que procedían de ganaderías que estaban acreditadas, como eran las de Zotoluca, San Mateo, Piedras Negras y Zacatepec.
Uno de los toros padres que marcaron el rumbo de Atlanga fue el famoso “Chasquito”, un semental que Don Antonio Llaguno González, ganadero de San Mateo, le había vendido a finales de los años 30 a Don David Rodríguez y que en su momento no fue bien vista por los colegas ganaderos tlaxcaltecas, dada las características del astado que no tenia gran presencia. Sin embargo fue tal la sorpresa que “Chasquito” fue un semental de altura al grado que su ex propietario Don Antonio Llaguno, lo tuvo que pedir prestado para repoblar su dehesa, por la bravura del ejemplar.
La Hacienda de Atlanga, ubicada en el estado de Tlaxcala, es una edificación que data del siglo XVIII, creación de la familia Rodríguez, quienes cruzaron su ganado Criollo con sementales de las Ganaderías de Zacatecas y de Antonio Llaguno González.
Por sus pasillos y habitaciones, la historia, la tradición y el gusto por la fiesta brava están a flor de piel, con el recuerdo de grandes personajes de la tauromaquia, de la política y del espectáculo que han lidiado reses de Atlanga y que han pisado esta casa ganadera.
Entre estos recuerdos llama la atención de un cartel que data del 20 de agosto de 1950 que se presentó en la Plaza “Rodolfo Gaona” de Gutiérrez Zamora, Veracruz, donde un gran amigo de Don David Rodríguez, el primer actor y cómico, Mario Moreno “Cantinflas” lidio dos astados de Atlanga, alternado con los novillero Manolo López y Pablo Covarrubias.
En la vida de Atlanga sucedió un hecho que se tradujo en un peculiar recuerdo para la familia Rodríguez y en ganadero Emilio Rodríguez, nos narra el descubrimiento de “Sancho”, un becerrito al que los vaqueros encontraron una mañana en medio de los pastos de un potrero. La madre había muerto y aunque el ganadero, Don David Rodríguez dio la orden de que lo mataran porque no había muchas posibilidades de que sobreviviera, una de las hijas, Josefina se encariñó de tal forma que lo crió con biberón y lo sacó adelante.
Al cabo de unos meses se convirtió en “eral”, siempre bajo los cuidados de su dueño, que lo vio desarrollar hasta llegar a “novillo”. La presencia de “Sancho” en la casa era inevitable, y lo mismo subía las escaleras, que entraba en la sala y daba unos sustos a los visitantes o invitados.
El Ganadero nos cuenta que cuando “Sancho” ya era todo un toro, su padre lo envió a una corrida en Orizaba, donde la propia Josefina, con el dolor que ello implicaba, lo embarcó en la finca y también acudió a la plaza. La expectación del público por ver el juego de “Sancho” era desbordante y hasta periodistas de la talla de Pepe Alameda y Paco Malgesto acudieron a cubrir el festejo, le tocó en suerte a Arturo Álvarez “El Vizcaíno”.
“Sancho” se desempeñó con nobleza durante la lidia y a petición popular, “Josefina” lo llamó desde el burladero para acariciarlo, situación que sensibilizó al juez de plaza para indultarlo. De regreso al rancho, el toro consentido se volvió “mañoso” y se salía de los corrales de la casa para irse con las vacas. Esto disgustó mucho al ganadero que prefirió sacrificarlo.
En la actualidad Atlanga cuenta con 178 vacas de vientre que están distribuidas en siete empadres. De los sementales que están con las vacas destaca la presencia de un semental de Reyes Huerta, así como uno de Fernando de la Mora.
San José Atlanga esta convertida, no solo en una hacienda ganadera sino turística, con 15 habitaciones, salón de recepciones, capilla, un tentadero, que ofrece al visitante la posibilidad no solo de recorrer los potreros y ver la bravura de su ganado, sino de meterse en un mar de historias, recuerdos y un lugar enigmático de gran tradición taurina y pasar un fin de semana de descanso y placer en una pequeña población de la provincia mexicana.
De esta forma, Don Emilio Rodríguez Arroyo, junto con su esposa, Julio Teresita Zamora y sus hijos, Emilio, José David y Josefina Rodríguez Zamora, trabajan incansablemente por mantener viva esta casa ganadera, orgullo de Tlaxcala.

















